domingo, 17 de septiembre de 2017

Hasta siempre, Kate Millet.


La noticia del fallecimiento de Kate Millet el pasado 6 de septiembre, provocó para muchas de nosotras una emoción profunda. 


No se iba solamente una mujer versátil, valiente, creativa, una escultora, una escritora, una pensadora feminista, una activista estadounidense. No se iba solamente una anciana a punto de cumplir 83 años, alejada del mundo académico y de la producción literaria hace tiempo, aunque en absoluto carente de importantes reconocimientos, ya que en 1998, The New York Times la incluyó en la lista de los diez personajes que más han marcado el siglo XX; en 2001 recibió el Premio al Mejor Libro por su obra Mother Millet, basada en su propia madre;  en 2011, se le otorgó el Premio Yoko Ono al Valor en el Arte y en 2013 fue incluida en el Centro Nacional de Mujeres Famosas, situado en Seneca Falls (estado de Nueva York), sede de la convención que dio lugar a la redacción de la Declaración de Sentimientos, primera declaración de derechos de las mujeres, en 1848.

No se ha ido solamente una mujer apasionada, defensora de múltiples causas justas, tan amante de la vida, que la muerte la encontró en París, donde había viajado para celebrar su 83 cumpleaños el 14 de septiembre.

Se ha ido una maestra imprescindible, una figura clave de la historia del feminismo. Se ha ido la primera voz que nos llevó al corazón mismo de la causa de la violencia contra las mujeres, a ese lugar escondido, invisibilizado, origen de la desigualdad entre mujeres y hombres: la política sexual patriarcal.

Se ha ido la mujer clarividente que puso en palabras lo que quizás otras autoras llevaban tiempo intuyendo. Se ha ido la mujer que formuló la base del pensamiento feminista del que siguen bebiendo actualmente muchas de nuestras autoras de cabecera y nosotras mismas. Su obra precede y sustenta el formidable análisis de Carole Pateman en su Contrato Sexual y coincide en el tiempo con otra imprescindible: Shulamith Firestone, que publicaba también en 1970 su obra  La dialéctica del sexo: en defensa de la revolución feminista. 

Para muchas, Kate Millet sigue siendo aquella joven doctoranda que defendió su tesis en 1969. Esa tesis que fue publicada un año más tarde y se mantiene como un texto imprescindible, que en absoluto ha pasado de moda. Un texto a recomendar a las mujeres jóvenes aquí y ahora.

Para mí, para muchas de nosotras, probablemente aún para las que nos siguen, Kate Millet nunca envejecerá, ni se irá del todo.

Por eso, al pensar en ella, no puedo evitar sentir que me sale del alma dirigirme a una especie de vieja amiga, a una compañera, a una “socia de la vida” como diría otra maestra, nuestra querida Marcela. 
Hasta siempre, Kate Millet, que estás con nosotras, en nuestro pensamiento, en nuestra vida. Hasta siempre, Kate Millet, que estás en la historia del feminismo.


Nota.- De entre lo que se ha publicado estos días sobre ella, os recomiendo
http://blogs.publico.es/lidia-falcon/2017/09/16/kate-millet-in-memoriam/ 
http://www.mujeresenred.net/spip.php?article2288 
También es bastante completa la información en la versión de wikipedia en inglés: 
https://en.wikipedia.org/wiki/Kate_Millett

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